“Fue
todo un adefesio, no tenía forma,
Pero como nunca se había hecho se veía hasta
bien”
Esa
mañana
del 25 de abril como siempre iba normal para clase de editorial con la
profesora Hilda Pachón, pero en el momento que estaba pasando por las ágoras me
encontré a n grupo de compañeros
los cuales me dieron la noticia que no había clase, debido a que la profesora
estaba de viaje, no niego que me sentí feliz al oír la noticia pero, también
sentí rabia y solté al aire un par de
“madrazos” , puesto que vivo en el barrio Limonar a media hora de la
universidad y siempre me toca madrugar más que la mayoría de mis compañeros,
luego charlé un poco con ellos y me dirigí a la fotocopiadora “OTTI” a sacar
las guías que había dejado el profesor Diego Polo, mientras sacaba las guías
encontré con mi compañera de carrera Camila Ortiz,
la cual me preguntó si yo ya tenía al personaje para realizar la crónica que el
profesor Heber Zabaleta había dejado para entregar, yo le dije que no y ella al
notar mi angustia y preocupación me contacto con un amigo cercano llamado
Antonio Arbeláez, más conocido como “Toni” Arbeláez diseñador
de carrozas y escenografías para las
fiestas del San pedro, Camila
inmediatamente lo llamó y le comentó
acerca de la entrevista , al colgar me dijo que Don Toni viajaría a la
ciudad de Bogotá en la cual se iba a quedar
7 días, pero que cuando llegará me atendería con mucho gusto.
Toda
esa semana estuve esperando ansioso a Don Toni, mientras lo hacia, estuve
investigando sobre él, -No encontré mucho pero de algo sirvió-.
Al
enterarme que ya estaba de nuevo en la ciudad , hablé con Camila para cuadrar
el encuentro, el viernes 2 de mayo en
las horas de la tarde ella me dijo que Don Toni me atendería y me dio su numero
de celular para que hablará personalmente con él y así cuadrar bien el lugar y
la hora.
El
viernes 3 de mayo mientras asistía a la
clase del profesor Polo en las horas de
la mañana,
la profesora Jacqueline García llegó al salón para decirnos que no podía dictar
clase de comunitaria en las horas de la tarde. Esto me llenó de alegría porque
así tendría más tiempo para la entrevista.
A
las 3:45 de la tarde llamé a Don Toni, para acordar el encuentro, mientras
hablábamos me comento que se encontraba en el cementerio Jardines del Paraíso
dándole cristiana sepultura a un familiar, pero muy amablemente me dijo que nos
viéramos a las cinco de la tarde en el
restaurante “La Casa del Folclor”, cuyo propietario es el abuelo de Camila, ubicado
a la salida para el norte. De inmediato cogí mi billetera y mire que solo tenía
10 mil pesos, -No era suficiente para ir y venir-, pero de arriesgado cogí un
taxi y logré apunta de suplicas que me
llevará por 6 mil pesos, - No es que quisiera aparentar ser de clase alta llegando
en taxi, sino que no tenía bus directo de mi casa al restaurante y tampoco
quisiera llegar tarde-. Llegué 15
minutos antes de la hora acordada,
llevaba en mi bolso mi agenda, un lapicero y mi cámara, la cual me sirvió luego
de grabadora. Al entrar vi a Camila, la salude, ella me ofreció algo
de tomar y mientras esperaba la llegada de Don Toni recorrimos el restaurante y
me dijo que él era el encargado de la decoración del lugar cada año,
también me mostro imágenes de su abuelo cuando era joven, y por último una
imagen de Don Toni de los años 60’s, cuando bailaba el
sanjuanero, -fue uno de los primeros parejos,
por no decir el primero-.
Faltando
5 minutos para las 5 de la tarde llegó Don Toni, acompañado
de un mujer un poco mayor, de la cual luego me enteraría que era su tía, Don
Toni es de una contextura alta, su piel morena, su cabello es gris como las
cenizas de madera que ardió en el pasado con buena llama, llevaba puesta una
camisa de manga corta blanca con rayas azules y un pantalón oscuro, el cual
combinaba muy bien con sus gafas rectangulares negras.
Al
verlo me presenté y le comenté para que era la entrevista, él entendió y
empezamos la charla. –Debo admitir que estaba bastante asustado ya que era mi
primera entrevista a un personaje con semejante bagaje cultural y folclórico,
cuya experiencia es excepcional-.
-pregunté-
¿Don
Toni, cuénteme como fue si infancia?
Don
Toni dijo – a ver yo nací en San Agustín, pero toda mi familia es de Antioquia,
para mi es un privilegio haber nacido en ese pueblo, y más aún porque es
patrimonio de la humanidad-
Me
dijo que había hecho sus primeros estudios en el pueblo y de ahí se había ido a
estudiar a Ibagué y luego a Bogotá
estudiar artes visuales, aclaró:
-Pero
antes de eso tuve el privilegio de formar parte del grupo “Danzas folclóricas,
Inés García Durán” –
En
ese momento me explica un poco acerca de Doña Inés García Durán, y me dice
que fue la que armó como tal la coreografía del sanjuanero que todos conocemos
ahora, también dice que tuvieron el privilegio como grupo de ser los primeros
en bailar el sanjuanero. En ese momento lo interrumpo y pregunto:
-Don
Toni, ¿Cómo
crearon esa coreografía?
Sonriendo
me responde, -nosotros íbamos a todas
las veredas y los barrios, y mirábamos
como las personas de esa época, sobretodo los viejos, bailaban, entonces íbamos
como copiando sus figuras, sus pasos, de ahí salíamos para el conservatorio de
música y desde ahí empezamos a repetir lo que habíamos aprendido en los barrios y las veredas-
Luego
hace referencia a Doña Inés y dice: - ella era una
mujer muy inteligente, muy danzarina, y como ene se tiempo no le daban tanta
propaganda a las danzas, ni teníamos mucho vestuario, ella se las ingeniaba
para que todo saliera muy colorido y perfecto-
Después
de terminar de hablar de Doña Inés le pregunté:
-¿por qué se interesa estando
tan pequeño por el folclor?-
Sonriendo
responde:
-Haber,
eso era algo muy natural, era un sentimiento, yo crecí escuchando a mi madre
cantar música colombiana, y eso me encantaba,
en los paseos se reunían con mis tías y me encantaba escucharlas, por
eso me fui aprendiendo música colombiana de la época, por ejemplo uno de mis
cantautores favoritos era y sigue siendo Jorge Villamil-
En
ese momento me dice:
-pero
bueno sigamos, de pequeño me gustaba mucho la pintura y me era muy
fácil aquello de pintar y combinar colores y en el conservatorio de música existían las danzas y también la
pintura, y para llegar al salón de pintura tocaba pasar por el de danzas, y
siempre que yo pasaba por ahí veía alegría y siempre quería saber que estaban
haciendo, en cambio en mi clase era mas
de silencia, más de concentración, y a mi como que me gustaba la guachafita,
pero antes de que eso sucediera yo en Ibagué también estuve en un grupo de
danzas –
En
ese momento uno de los meseros se cerco a la mesa con dos vasos de jugo, al
parecer de maracuyá, uno para él y otro para la tía, al llegar el mesero Don
Toni lo saludo con mucha amabilidad, respeto y confianza, y el mesero pregunto:
-¿Cómo
ha estado, que hay de su vida?
Don
Toni respondió a las preguntas y les hizo las mismas al mesero, luego el mesero
se retiró y continuamos con la charla,- vi como Don Toni era tan querido entre
el personal, y que lo estimaban demasiado-
Después
de eso me comentó cuando se decidió a entrar al grupo de danzas del
conservatorio, le dijo a la encargada que quería bailar y ella le pregunto por
la experiencia, a lo que Don Toni contesto:
-
Yo le dije a ella que yo bailaba música folclórica y ella me dijo que bailará,
le respondí, ¿ya?, ¿ahora? ¿Solo?, Y ella dijo que si,
claro me sentí intimidado, eso fue como de terror porque todas las chicas se
hicieron para un lado y me tocaba en la mitad y ¡sin
música¡,
cuando terminé escuche risas de las chicas, las miraba con mucha rabia, la
directora del grupo dijo que era algo diferente a lo que ellos hacían, pero
dijo algo que me subió la moral y nunca se me olvidará y fue que yo tenía
ritmo, con eso tuve para entrar y pulirme bastante-
Luego
de esa anécdota menciono que habían viajado bastante, me lo dijo sin ninguna
prepotencia, por el contrario, su rostro reflejaba humildad, calma y algo que
resaltó durante toda la entrevista fue su alegría, su buen sentido del humor,
en ese momento coge su vaso de jugo y con la pajilla en la boca toma un poco, le
pregunté por alguna anécdota que recordara de esos viajes, - no me quede con
las ganas-, y el respondió:
-Fueron
muchas, primero porque éramos jóvenes y siempre estábamos jugando, éramos muy
inquietos, pero pues de los viajes que recuerdo mucho fue el que hicimos una
vez a Florencia, era presidente de la republica Carlos Lleras Restrepo, y en
esa ocasión asistió y pues nos daba mucho temor-
Y
de forma jocosa de nuevo apunto:
-Nos
sentíamos como si fuéramos algún valet
de Rusia, además estábamos como ennoviados con las mismas chinas del grupo
entonces era como a esconderse y darse el beso, y la directora del grupo
buscándonos como una gallina clueca, fueron muchas más, pero de las que más
recuerdo esa-
Después
de que terminará de hablar, le comenté
que había estado hablando con Camila acerca de los diseños
anteriores y el actual que él le había hecho el restaurante, y le pregunte ¿si
mientras estuvo en el grupo de danzas había dejado el diseño
o lo había llevado de la mano con las danzas? Él respondió:
-No,
mira, si lo llevaba de la mano, pero lo mío no era especialmente el diseño
sino mas bien la pintura-
Luego
me comentó que tiempo después se casó en Bogotá ya en esa época no había tanta
danza, y que cerca a la casa donde él
vivía estaba la casa del maestro David Manzur (pintor colombiano)- el cual me
sugirió que investigará para apreciar el buen arte- y toma la decisión de
entrar a estudiar pintura, porque la ve como una posibilidad, dice Don Toni:
-la
pintura abre la concepción de la belleza, si tu pintas mal, a nadie la va a
gustar, la pintura es interpretar color, expresión, saber manejar los volúmenes
de colores, etc.
Teniendo
ya un muy corto pero divertido resumen de la vida artística de Don Toni, le
pregunté:
-¿cómo
llego a diseñar carrosas después de haber
estado involucrado tan a fondo con la danza y la pintura?-
Don
Toni me dice:
-una
vez estando ya acá en Neiva, alguien pregunto quien era capaz de diseñar
una carrosa, sin pensarlo dos veces,
entonces me puse en la labor de armarla- en ese momento sonríe y dice, - fue
todo un adefesio, no tenía forma, pero como nunca se había hecho se veía hasta
bien-
Interrumpo
su relato y le pregunto por el diseño de la carrosa, a lo que el
responde:
-mira,
era una culebra, o digamos que una especia de culebra, yo había leído mucho a
la cultura azteca y me di cuenta que en nuestra cultura la culebra era un
símbolo muy importante y traté de hacer una culebra con unos cubos, al final
ese adefesio salió a la calle y agradó,-toma un poco más de jugo, me mira y
sonríe diciendo- que cosa tan espantosa, pero todo se hizo con amor, no era
solo por pasar el rato-.
Luego
me aclaró que vivió en muchas partes
porque su familia era muy gitana, y por eso fue que conoció diferentes
culturas, respecto a cuando empieza a bailar a las muchachas dice:
-cuando
empecé a bailar a las muchachas para el san pedro, yo ya estaba involucrado con
las fiestas acá en Neiva, y como te conté yo juré por la risa de esas
muchachas- haciendo referencia a sus compañeras del grupo de danzas en
Ibagué- que siempre iba ser el mejor bailarín y con mi propio esfuerzo llegué a
ocupar ese lugar, porque todo lo hacia con amor y yo quería sobresalir en ese
tipo de danzas-
Don
Toni afirma que el hacer las carrosas o presentar un proyecto para la
escenografía sanpedrina se convierte en un vicio y además se gana una buena
remuneración, me dijo que él no trabaja solo, que convoca a varias personas que
le colaboran con la elaboración, y que al momento de realizar algún proyecto piensa en algo que
identifiqué la región como por ejemplo este año (2013) es
San Agustín, porque cumple 100 años de ser fundado.
Ya
casi habiéndose acabado el jugo de maracuyá del vaso de Don Toni y sabiendo su
larga experiencia en el folclor, le pregunte, ¿qué pensaba
él acerca de todos estaos cambios que ha
sufrido nuestra cultura debido al consumismo, qué opina de la traída de
artistas de otras culturas a las fiestas de nuestra región?, pensó unos
segundos y respondió:
-yo
creo que eso no esta mal, por el contrario, es la oportunidad perfecta para que
la gente de Neiva conozca otros artistas, porque si los trajeran en otra época
del año
no tendría ese auge como lo es en san pedro, ahora no es que este diciendo que
nos invada el vallenato, pero por qué no conocer a los grandes acordeoneros, y
la cultura de la región caribe., lo que si me da tristeza es que no apoyen a los grupos locales, y los
menosprecien poniendo por delante a los que vienen de otra parte, eso si me
parece que hay que cambiarlo, otra cosa es que en los colegios se deje de ver
al san pedro como solo sanjuanero, sino que se le enseñe
a los estudiantes la historia que trae ese baile y que conozcan más su cultura-
Después
de esta respuesta caí en cuenta y reflexioné acerca de nuestra cultura, salí de
la casilla donde me encontraba mentalmente y me di cuenta que estamos en todo
el derecho de conocer y aprender otras culturas, por eso no hay nada de malo,
no hay que satanizar ni censurar, pero tenemos que ser consientes de que nuestra cultura tiene el mismo valor
que las otras sean nacionales o internacionales.
Antes
de que e me descargara la cámara le pregunte si tenía hijos:
-Si,
tengo tres hijos.
-siendo
usted una persona llena de folclor, ¿cómo fue la crianza de esos
hijos?, ¿les
inculco eso desde niños? –pregunté-
-No,
mira, si existiera un libro para criar hijos, Yo seria el primero en
compararlo, porque intente inculcarles el folclor, pero ellos no salieron con
ese gusto, solo uno salió con la chispa y es más ha ganado varios premios, lo
he ayudado bastante con la cuestión del baile.
En
ese momento le pregunte:
-Don
Toni, después de tantos años vividos llenos de experiencias, ¿qué
siente usted ahora cuando escucha el sanjuanero huilense?
Riendo
y con una expresión de felicidad en sus ojos claros me dijo, - tampoco estoy
tan viejo- y se carcajeó- mira, siento alegría, me trae recuerdos muy
agradables, y donde quiera que lo escuche y lo vea bailar lo critico, miro paso
por paso y hasta me dan ganas da bailarlo, pero ya por mi edad es un poco
difícil-.
En
ese momento mi cámara se apagó, lo mire a la cara y le dije,
- gracias por esta entrevista Don Toni,-
Él
dijo, -con mucho gusto y me agrada que usted estando tan joven se interese por
la cultura de nuestra región-.
Me
levanté de la mesa me despedí de él y de la tía, cuando ya me estaba alejando
de la mesa me llamó y me pregunto para donde iba, le dije que para la
universidad, y él muy amablemente se ofreció a llevarme en su carro, mientras
recorríamos el trayecto me pegunto de nuevo el nombre, le conteste mi nombre
completo y me dijo que así se llamaba un hijo de él, le pregunte que porque le
habían puesto ese nombre y me contesto que en homenaje a un gran amigo, al
llegar a la universidad, le agradecí de nuevo, me baje del carro y cruce la
calle, él no arranco hasta que me vio entrar a la universidad.
Tengo
ahora una forma distinta de ver el folclor, ya no es esa música aburrida que
suele escuchar mi abuelo sintonizando la emisora cultural, sino que se ha
convertido en historia, en identidad y me apropiare de mi cultura, para enseñársela
a mis hijos.
Por:
Juan Manuel González Dussán.
(Periodista
en formación)
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