Ha salido el sol y el sonido de las olas arrulla a todo aquel que descansa en aquella encantadora isla, San Andrés, desde muy temprano el personal esta listo para atender a los huéspedes que llegan y otros que se van, siempre con una sonrisa en sus rostros, saludando de la manera más cordial y amable, lo hacen con todos y en todos los idiomas, no se ve hipocresía en el saludo porque lo hacen desde el corazón.
Para los turistas solo es una mañana más, simplemente tienen que levantarse, salir de su habitación y dirigirse al comedor, donde pueden degustar de las comidas colombinas más exquisitas, todo esta servido de manera impecable, puesto en orden, pero claro, ustedes dirán que esto sucede en cualquier hotel de gama alta de este y de todos los países, y tienen razón, pero no voy hablar precisamente de un hotel, ni mucho menos de los turistas, sino de un equipo de trabajo, ¡porque no es un grupo, es un equipo!, encabezado por un personaje al cual todos ven y saludan pero no han tenido el placer de conocer de su vida.
Al caer la noche empieza la fiesta, el lugar de eventos esta listo para el show , los espectadores están en sus puestos, las luces se apagan y el telón sube, se escucha en primer plano una voz que no es afinada, mucho menos grave con el vibrato de Waldemaro Martinez, pero si es una voz que transmite alegría, ganas de ponerse de pie y empezar el carnaval, en el escenario esta él, un panameño, moreno, delgado, de cabello chuto y no más de 1.70 de estatura, con algún atuendo adecuado para la ocasión, el animador de la noche que sin ningún temor pone a vibrar a todos los turistas, a partir de ese momento es el dueño del show. Joel Walters, se llama nuestro personaje, que aún no se como hace para trabajar todo el día, todos los días de la semana y verlo a toda hora con esa sonrisa que genera confianza y amistad. A vuelo de pájaro, como dice mi abuelo, les contaré mas o menos cómo es la rutina de Walters, desde las 8 de la mañana empieza su labor, ya sea en la pequeña cabaña donde se hace el préstamo de artículos como: toallas, tacos y bolas de billar, raquetas, remos, etc, o en la playa llevando acabo una clase de aeróbicos con un toque de humor, eso hasta las 11 o 12 del medio día, en la tarde es uno de los encargados en llevar a cabo más dinámicas y juegos para tener entretenido a los visitantes y en la noche es el anfitrión del show, que termina a las 11 de la noche de ahí continua en la discoteca del mismo hotel.
Al ver la vida de este panameño tuve en mi cabeza la canción del gran maestro de la salsa Hector Lavoe El Cantante, la cual en sus versos dice :
" Vinieron a divertirse
Y pagaron en la puerta No hay tiempo para tristezas
Vamos cantante comienza!.......
Si sufro si lloro
Si tengo una pena
Que hiere muy hondo "
Lo vi reflejado en esa canción, porque todos lo ven como el hombre alegre, y sin duda lo es, pero, qué pasa cuando tiene problemas?, qué pasa cuando se siente cansado?
Me acerqué a él y le pregunté, si podíamos conversar un poco, y sin ningún mal gesto dijo que si.
Joel Walters.
Es un hombre que cree y tiene fé en cristo, su música favorita es la cristiana, a sus casi 40 años es padre de familia y tiene a sus hijas en su país de origen, las adora por encima de cualquier otra cosa, inició trabajando en uno de los tantos hoteles de esta cadena, y descubrieron su talento de animador, porque esta profesión no tiene carrera académica sino a través de la experiencia, ha comido cantidad de platos de comida, pero el mejor es el que prepara su madre, y al recordarla sonríe, como cualquier ser humano tiene días buenos y malos, pero dice que hay que asumirlos de manera profesional, porque su trabajo es animar, ( en este preciso momento, pasan por mi cabeza muchas cosas, entre esas, es pensar como en ocasiones no tenemos el control de nuestra propia vida y estallamos contra todo mundo, hiriendo de una forma absurda).
Continuamos la charla, le pregunto, cómo hacen para tener tantos shows preparados, coreografías actuaciones y montajes, a lo que el responde que son días y noches de ensayos inagotables, pero que el equipo de trabajo, el grupo de amigos, los realizan con la mejor disposición y con buenas energías, ya en este momento debe ir a cumplir sus funciones y nuestra charla termina, pero ojalá algún día no muy lejano tanga de nuevo el placer de charlar con este personaje al cual miles han visto pero pocos realmente lo conocen.
Por: Juan Manuel González D.
(Periodista en formación)
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